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Olavarría: Un ejemplo paradigmático para escalar la transformación de residuos municipales
02 de Abril de 2025

Olavarría: Un ejemplo paradigmático para escalar la transformación de residuos municipales

Hace casi cinco años, Delterra comenzó a trabajar con el Ciudad de Olavarría, ArgentinaPara demostrar que es posible transformar el sistema de gestión de residuos de un municipio para que sea más circular. El objetivo era hacerlo de una manera que impulsara drásticamente el uso de materiales reciclados, fuera lo más rentable posible y pudiera replicarse en otras ciudades.

Son muy pocas las organizaciones que realizan este trabajo práctico y lo hacen relevante y replicable a nivel mundial. Y no todo salió a la perfección. Pero a medida que el proyecto llega a su fin y se integra en las operaciones actuales de la ciudad, queremos compartir nuestros principales aprendizajes y perspectivas con la esperanza de que sean valiosos para otras ciudades y organizaciones.

Un gran agradecimiento a la Alianza para acabar con los residuos plásticos y Amcor por compartir nuestra visión y hacer posible este trabajo.

Principales aprendizajes de nuestra experiencia en Olavarría

Descargar infografía

1. Comience con los sistemas existentes y aborde las ineficiencias

Una de las primeras lecciones que aprendimos fue trabajar con el sistema existente y centrarnos en mejorar las ineficiencias desde el principio. En lugar de empezar desde cero, optimizamos lo que ya teníamos. Por ejemplo, los residuos mixtos se recogían seis días a la semana. El ayuntamiento se resistía a reducir la frecuencia debido a las implicaciones laborales, pero pudimos colaborar con ellos para cambiar las rutas y los materiales de recogida. Así, ahora hay días específicos para los reciclables, los orgánicos y los residuos mixtos.

Camión recolector en el que se identificó la categoría "Reciclables" (izquierda). Material para el cambio de comportamiento entregado a hogares de Olavarría (derecha).

 

Un uso creativo y eficiente de los recursos fue desplegar los mismos camiones para distintos tipos de materiales, pero colocar un imán gigante en el lateral que indicaba qué material se estaba recogiendo ese día. Esto no solo ahorró dinero a la ciudad al no tener que comprar camiones nuevos, sino que también contribuyó a generar confianza en el sistema, ya que los ciudadanos percibían que sus residuos se gestionaban por separado en lugar de estar mezclados, un problema de percepción común en muchas ciudades del mundo.

Relleno sanitario de Olavarría (izquierda). Nave en desuso en el sitio donde se instaló la planta de clasificación. Realizamos un proyecto de obra civil para ampliar las instalaciones (derecha).

 

2. Toma tiempo, pero es crucial para el éxito a largo plazo

Cambiar la forma en que las personas piensan y actúan sobre los residuos es uno de los aspectos más desafiantes de un proyecto como este. Descubrimos que cambiar de mentalidad lleva tiempo, pero es necesario para el éxito a largo plazo. En Olavarría, el cambio de comportamiento presencial, como la educación puerta a puerta, fue esencial para que el sistema de reciclaje funcionara. Si los materiales no se separan en los hogares y negocios, el resto del sistema será más costoso e ineficaz (vea nuestra investigación que demuestra que el cambio de comportamiento es hasta un 80 % más económico que el reciclaje mecánico por sí solo).

Una campaña de cambio de comportamiento bien diseñada y ejecutada debería ser la piedra angular de cualquier sistema de gestión de residuos municipales que busque alcanzar las máximas tasas de reciclaje. Pero cambiar el comportamiento no se limita solo a crear conciencia. Sobre el medio ambiente, el reciclaje, los empleos verdes, la limpieza urbana o el deber cívico. Se trata de indagar en las motivaciones profundas de los ciudadanos para crear vínculos humanos que, en última instancia, les permitan "entrar en los hogares" y cambiar hábitos.

El resultado final debe ser que las personas hagan las cosas de forma diferente a como las hacían antes, acortando la distancia entre la motivación y la acción. Hemos publicado información más detallada sobre DelterraMetodología y resultados del cambio de comportamiento aquí.

GIRO Vehículo: Actividad promocional con la comunidad sobre el reciclaje de orgánicos y se distribuyó compost a las familias.

 

3. Una amplia gama de partes interesadas

A través de esta experiencia, nos dimos cuenta de que la transformación de la gestión de residuos no se logra sin un amplio apoyo. Si bien el respaldo político local es importante, también aprendimos el valor de involucrar a una amplia gama de actores, incluyendo familias, pequeñas empresas, cooperativas de trabajadores de residuos, recicladores y productores de plástico. Esta coalición de apoyo garantizó la permanencia del programa a largo plazo y nos ayudó a afrontar los desafíos, especialmente los cambios políticos. Crear esta amplia base de apoyo es esencial para mantener el impulso y garantizar la sostenibilidad.

4. Diseñar conjuntamente soluciones con equipos locales para generar un sentido de pertenencia a largo plazo

Otro aprendizaje crucial fue la importancia de codiseñar el sistema con los equipos locales. En lugar de imponer soluciones externas, trabajamos en estrecha colaboración con el equipo municipal para diseñar conjuntamente el sistema de gestión de residuos. Por ejemplo, el sistema municipal de residuos y reciclaje se renombró como GIRO (Gestión Integral de Residuos de Olavarría), que incluye una campaña de marketing con anuncios de radio, vallas publicitarias y otros materiales para fomentar el cambio de comportamiento (por ejemplo, imanes con los días de recolección, volantes, pegatinas y un chatbot de WhatsApp). Fundamentalmente, no existe una marca de Delterra, la Alianza para Acabar con los Residuos Plásticos o Amcor: toda la marca se centra en la propiedad de la ciudad. Esta colaboración significó que a veces hiciéramos cambios más lentamente, pero fue esencial para desarrollar la capacidad local y garantizar que el sistema sería propiedad de la ciudad y estaría administrado por ella, incluso después de que nos retiráramos.

Se diseñaron, implementaron y evaluaron cinco pilotos en colaboración con el equipo municipal. Esto no solo permitió que todos los actores participaran y asumieran la responsabilidad del programa, sino que también garantizó que, al final del proceso, fueran capaces de implementarlo y mejorarlo con sus propios recursos.

5. Tratar de incluir al sector informal en los sistemas formales

Una lección clave para nosotros ha sido la importancia de comenzar con los trabajadores de residuos existentes, escuchándolos y acercándonos a ellos en su situación actual, para apoyar su integración fluida en un sistema de gestión de residuos más estructurado. El sector informal está formado por personas que realizan actividades de gestión de residuos fuera de los sistemas formales, a menudo en condiciones precarias. Sin embargo, no constituyen una entidad única y uniforme. Las personas dentro de este sector operan con diferentes necesidades, hábitos, recursos y capacidades. A través de DelterraGracias al trabajo de [nombre del proyecto], hemos aprendido que estas complejidades pueden comprenderse y abordarse, lo que permite el diseño de sistemas inclusivos que benefician no solo a los trabajadores informales, sino también a la ciudadanía y a los gobiernos. No existe una solución universal: una integración eficaz requiere una estrecha colaboración con cada actor para encontrar el enfoque más adecuado al contexto local.

6. Abordar los desafíos únicos del reciclaje de materiales orgánicos

Delterra Se compromete a encontrar mercados circulares para todos los residuos sólidos urbanos, no solo para los plásticos. A pesar del enorme potencial para reducir el volumen de los vertederos y las potentes emisiones de metano, los residuos orgánicos presentan desafíos únicos. En Argentina, aproximadamente la mitad de los residuos sólidos urbanos son orgánicos. En colaboración con la ciudad, evaluamos la viabilidad y diseñamos y construimos una nueva planta de compostaje con capacidad para procesar 10 toneladas de residuos orgánicos al día, con la posibilidad de duplicar la capacidad si es necesario. El reto es seguir animando a empresas y residentes a separar sus residuos orgánicos en origen, superando barreras como el miedo al olor y la suciedad. Hemos aprendido que mostrar los resultados finales (por ejemplo, proporcionar a los residentes compost gratuito a partir de residuos orgánicos) es clave para impulsar la adopción y la confianza en el sistema.

Transportador de clasificación instalado (izquierda), y tolva de recepción y transportador de elevación instalados por Delterra (Correcto).

Mirando hacia el futuro: replicación y escalamiento

Basándonos en estos aprendizajes, ahora nos centramos en escalar la metodología de Ciudades Circulares de Detlerra en Argentina, Brasil e Indonesia. El éxito en Olavarría nos proporciona un modelo que podemos adaptar a otras ciudades, aprovechando las lecciones aprendidas y adaptándolas a las necesidades únicas de cada lugar.

Nuestros proyectos en curso, como nuestro trabajo de reciclaje de plásticos de bajo valor en Buenos Aires, ya están abriendo nuevas fronteras en la gestión circular de residuos, especialmente en materiales complejos como los plásticos flexibles. Estas iniciativas no solo buscan aumentar las tasas de reciclaje, sino también demostrar que la gestión de residuos puede ser económicamente viable y, al mismo tiempo, beneficiar al medio ambiente.

Conclusión

La transformación del sistema de gestión de residuos de Olavarría nos ha demostrado que una combinación de planificación estratégica, participación comunitaria y adaptabilidad puede conducir a un cambio sostenible. Las lecciones que hemos aprendido —trabajar con los sistemas existentes, involucrar al sector informal, codiseñar con equipos locales y centrarnos en el cambio de comportamiento— han sido fundamentales en nuestro enfoque.

A medida que expandimos y replicamos este modelo en otras ciudades, continuaremos adaptando y perfeccionando nuestra metodología, creando soluciones escalables que puedan implementarse globalmente para sistemas de gestión de residuos más sostenibles, inclusivos y eficientes.


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